La Responsabilidad Social Corporativa y su aplicación al sector Agroalimentario

Antecedentes

De acuerdo con la Ley 38/1994, de 30 de diciembre, reguladora de las Organizaciones Interprofesionales Agroalimentarias (OIA), en su artículo 3:

Las organizaciones interprofesionales agroalimentarias se constituirán con todas o algunas de las siguientes finalidades:

 a) Llevar a cabo actuaciones que permitan un mejor conocimiento, una mayor eficiencia y una mayor transparencia de los mercados.

b) Mejorar la calidad de los productos y de todos los procesos que intervienen en la cadena agroalimentaria, efectuando el seguimiento desde la fase de producción hasta su llegada al consumidor final.

c) Promover programas de investigación y desarrollo que impulsen los procesos de innovación de los diferentes sectores.

d) Promocionar y difundir el conocimiento de las producciones agroalimentarias.

e) Promover actuaciones que faciliten una información adecuada a los intereses de los consumidores.

f) Realizar actuaciones que tengan por objeto una mejor defensa del medio ambiente.

g) Desarrollar acciones que permitan una permanente adaptación de los productos agroalimentarios a las demandas del mercado.

En línea con estas finalidades, las OIA, en general, establecen objetivos conducentes a mejorar la competitividad de sus productos, como por ejemplo:

 a) Fortalecer e incrementar la presencia de los productos en los mercados nacionales e internacionales, conquistando nuevos mercados y mejorando la posición de los mismos en aquellos en los que ya está presente.

b) Favorecer y facilitar la continua adaptación de los productos a la demanda del mercado y a las necesidades de los consumidores.

c) Velar por ofrecer al consumidor un alimento saludable con las máximas garantías de calidad y seguridad.

Para alcanzar esos objetivos, las OIA suelen realizar acciones orientadas por las siguientes líneas de actuación:

a) Promoción de los productos, al objeto de fortalecer e incrementar su presencia en los mercados nacionales e internacionales.

b) Impulso de programas de I+D con el fin de potenciar procesos de innovación en todos los ámbitos: cultivos, transformación, consumo, salud, mercados, usos culinarios, etc.

c) Transparencia en la información. Favorecer el conocimiento de la evolución de las producciones y los mercados por parte de toda la cadena de producción y comercialización.

Introducción

La definición de Responsabilidad Social Corporativa, o Empresarial, que propone la Comisión Europea (año 2002) es: “concepto mediante el cual las empresas integran, voluntariamente, objetivos sociales, económicos y medioambientales en sus operaciones comerciales y en su interacción con las personas y los grupos interesados”.

¿Esto qué significa? Según el esquema tradicional de gestión de la empresa, el objetivo es crear valor para propietarios y accionistas. En el modelo de gestión que incorpora la RSC, se busca crear valor para TODOS los Grupos de Interés (GI).

¿Qué son los Grupos de Interés? Son las personas o grupos que afectan o pueden verse afectados, de forma legítima, por la actividad y búsqueda de objetivos de la empresa. GI son los propietarios y accionistas, pero también los clientes, empleados, proveedores, competidores, organismos públicos, asociaciones profesionales, grupos políticos, ecologistas,…

¿Todo esto con qué finalidad se hace? Pues para varias, entre otras conseguir mayor eficiencia en la gestión, mejorar la imagen de marca y la reputación, avanzar en las relaciones internas y externas y, en último término perdurar en el tiempo como empresa y alcanzar la sostenibilidad.

Puesto que hay estudios de mercado recientes que indican que los consumidores cada vez más van a solicitar productos y marcas que respeten el entorno o los derechos fundamentales y que considere sostenibles, parece lógico pensar que esa tendencia también va a afectar al sector agroalimentario. Evidentemente que la RSC no será la solución a todos los problemas de las empresas, pero en tanto en cuanto promueva la sostenibilidad y la transparencia de las operaciones de las mismas, puede convertirse un puntal muy importante en el que se apoye la estrategia para dotar de valor añadido a sus productos, especialmente con vistas a la exportación.

¿Cuáles son los beneficios de la Responsabilidad Social Corporativa?

La responsabilidad social puede ofrecer numerosos beneficios potenciales para una organización, entre otros:

  • impulsar una toma de decisiones más fundamentada con base en una mejor comprensión de las expectativas de la sociedad, las oportunidades asociadas a la responsabilidad social (incluyendo una mejor gestión de los riesgos legales) y los riesgos de no ser socialmente responsable;
  • mejorar las prácticas de gestión del riesgo de la organización;
  • aumentar la reputación de la organización y fomentar una mayor confianza pública;
  • apoyar la licencia social de la organización para operar;
  • generar innovación;
  • mejorar la competitividad de la organización, incluyendo el acceso al financiamiento y la posición de socio preferencial;
  • mejorar la relación de la organización con sus partes interesadas, exponiendo a la organización a nuevas perspectivas y al contacto con una variada gama de partes interesadas;
  • aumentar la lealtad, el involucramiento, la participación y la moral de los empleados;
  • mejorar la salud y la seguridad, tanto de sus trabajadores como de sus trabajadoras;
  • impactando positivamente en la capacidad de una organización para contratar, motivar y retener a sus empleados;
  • obtener ahorros asociados al aumento de la productividad y eficiencia de los recursos, la disminución del consumo de energía y agua, la reducción de residuos y la recuperación de subproductos valiosos;
  • mejorar la fiabilidad y equidad de las transacciones, a través de la participación política responsable, la competencia justa y la ausencia de corrupción, y
  • prevenir o reducir los conflictos potenciales con consumidores acerca de productos o servicios.

      (Texto extraído de la Norma UNE-ISO 26000 “Guía de responsabilidad social”, p. 32)

Posición oficial al respecto de la RSC

Tanto en el ámbito europeo como nacional, ya hace años que se reconoce y recomienda la aplicación de principios de RSC para mejorar la competitividad de las empresas y facilitar su perdurabilidad. La última de estas iniciativas de la Comisión Europea, octubre de 2011, fue el lanzamiento de la “Estrategia renovada de la UE 2011-2014 sobre la responsabilidad social de las empresas”.

En dicha estrategia, la Comisión reconoce el vínculo entre Responsabilidad Social Corporativa y competitividad, redefiniendo el concepto como “la responsabilidad de las empresas por su impacto en la sociedad”. Por otro lado, invita a los Estados miembros a “elaborar, o actualizar, para mediados de 2012, sus propios planes o listas nacionales de acciones prioritarias para promover la RSC en apoyo de la Estrategia Europa 2020, con respecto a principios y directrices de RSC reconocidos internacionalmente y en cooperación con las empresas y otras partes interesadas”.

En España han surgido en los últimos años varias iniciativas de promoción de la RSC, como la Comisión de Expertos sobre RSC (2003), el Libro Blanco de la Subcomisión Parlamentaria para el Estudio de la RSC (2006), el Consejo Estatal de RSC (2008) o la Ley de Economía Sostenible (2011), y más recientemente la Estrategia Española de Responsabilidad Social de las Empresas, de fecha 2 de octubre de 2013, que se encuentra en fase de borrador.

Aplicación al sector Agroalimentario

En la siguiente tabla se relacionan algunos de los objetivos de las Organizaciones Interprofesionales Agroalimentarias, con algunos de los beneficios potenciales de la RSC enumerados en la Norma UNE-ISO 26000 “Guía de responsabilidad social”. Como se puede observar, las correlaciones son evidentes, estando alineados perfectamente los objetivos con los beneficios. Por tanto, es nuestra opinión que la aplicación de políticas y estrategias de RSC al sector Agroalimentario puede ser muy importante tanto para mejorar la posición y la reputación de las empresas en el mercado nacional, como para facilitar su salida al internacional.

Objetivos de las OIA

Beneficios de la RSC

Llevar a cabo actuaciones que permitan un mejor conocimiento, una mayor eficiencia y una mayor transparencia de los mercados Impulsar una toma de decisiones más fundamentada con base en una mejor comprensión de las expectativas de la sociedad, las oportunidades asociadas a la responsabilidad social (incluyendo una mejor gestión de los riesgos legales) y los riesgos de no ser socialmente responsable
Mejorar la calidad de los productos y de todos los procesos que intervienen en la cadena agroalimentaria, efectuando el seguimiento desde la fase de producción hasta su llegada al consumidor final Aumentar la reputación de la organización y fomentar una mayor confianza pública
Promover programas de investigación y desarrollo que impulsen los procesos de innovación de los diferentes sectores Generar innovación
Promover actuaciones que faciliten una información adecuada a los intereses de los consumidores Prevenir o reducir los conflictos potenciales con consumidores acerca de productos o servicios
Realizar actuaciones que tengan por objeto una mejor defensa del medio ambiente Obtener ahorros asociados al aumento de la productividad y eficiencia de los recursos, la disminución del consumo de energía y agua, la reducción de residuos y la recuperación de subproductos valiosos
Desarrollar acciones que permitan una permanente adaptación de los productos agroalimentarios a las demandas del mercado Mejorar la relación de la organización con sus partes interesadas, exponiendo a la organización a nuevas perspectivas y al contacto con una variada gama de partes interesadas

Posibilidades de actuación

El tipo de actuación depende, lógicamente, del tamaño de la empresa, aunque el trasfondo subyacente es siempre el mismo: mejorar la competitividad mediante la aplicación de políticas y estrategias de RSC, como indica la Unión Europea.

Como ejemplo de diferentes niveles de actuación, se pueden indicar los siguientes:

  1. Justificación básica. Contiene una serie de ideas generales sobre la RSC, las definiciones básicas y algunos ejemplos concretos. La idea es dar a conocer la RSC a los posibles interesados y justificar sus ventajas.
  2. Pasos para elaborar un Plan de Responsabilidad Social con los hitos a alcanzar y un cronograma.
  3. Elaboración del Informe de RSC o Memoria de Sostenibilidad. Criterios y posibilidades.
  4. Opciones de certificación o “uso de marca”. Ventajas e  inconvenientes.
  5. Acciones formativas o de difusión.
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Sectores estratégicos en clave sostenible: alimentación, bebidas y distribución

El pasado día 22 de octubre, la Red Española del Pacto Mundial organizó en Valencia una jornada para analizar el estado de la Responsabilidad Social Empresarial en el sector de la alimentación. Alrededor del tema “Sectores estratégicos en clave sostenible: alimentación, bebidas y distribución”, cuatro expertos en la materia dieron sendas charlas en las que se abordó el tema desde diferentes perspectivas, un resumen de las cuales se ofrece a continuación:

1. “La Comunidad Valenciana en el mapa de la RSE”. Roberto Ballester, Gerente de la Fundación Étnor.

Roberto Ballester realizó un pormenorizado análisis de la composición del tejido empresarial de la Comunidad. Nos recordó datos tan importantes como que más del 95% de empresas de la CV tienen menos de 10 trabajadores, la mitad de las cuales no tiene ningún asalariado. El tipo predominante de PYME es claramente de servicios, más del 70%, distribuyéndose el porcentaje restante entre los sectores industrial, de construcción y agrícola.

De otro lado, según el estudio “Comunidad Valenciana SA” realizado por la empresa KPMG, con datos de 2010-2011, entre 100 de las sociedades con mayor cifra de ventas de la CV, hay 20 empresas de alimentación y bebidas, lo que sitúa el sector en primer lugar en el ranking.

Al respecto de la RSE, la Fundación Étnor, realizó en 2006 y en 2009 sendos informes sobre la situación de la Ética y la Responsabilidad Social en la Empresa en la CV (ERSE 2006 y ERSE 2009). Dentro de este Informe se realizó un Monitor sobre la Comunicación de la ética y la RSE por parte de las 100 empresas con mayor facturación de la CV. Los datos muestran que desde 2006 se ha venido produciendo un avance notable en la comunicación de aspectos relacionados con la ética y la RSE, ascendiendo hasta un 75% el porcentaje de empresas que informan sobre algunos de sus compromisos éticos o de RSE.

En relación a algunas de las prácticas que componen lo que se entiende como una empresa socialmente responsable, en una escala que va de 1 a 4, el Índice de RSE que también desarrolla este estudio alcanza casi un 3, lo que quiere decir, a falta de datos más actualizados, que todavía queda camino por recorrer, aunque la situación es mejor en relación a las prácticas de Responsabilidad Social que en relación al concepto.

 2. “La RSE en el sector alimentación, bebidas y distribución: enfoque del Pacto Mundial de Naciones Unidas”. Marta Tomás, Coordinadora de la Red Española del Pacto Mundial.

Marta Tomás, desde la perspectiva de los Principios del Pacto Mundial, enumeró algunos de los retos que se le presentan al sector de la alimentación, bebidas y distribución en un futuro inmediato, a saber:

  • Derechos humanos

– Gestión de la cadena de suministro

– Asuntos de consumidores

– Compromiso social

  • Normas laborales

– Condiciones laborales

– Prevención de riesgos y seguridad y salud en el trabajo

  • Medio Ambiente

– Reducción de consumos y uso de energías limpias

– Reducción de la huella de carbono en la cadena de suministro

  • Lucha contra la corrupción

– Asuntos de ética, trasparencia, independencia y escucha de los Grupos de Interés

Al final de su intervención, describió la iniciativa Compactlink, que consiste en “una plataforma de trabajo colaborativo, innovación, incubación de ideas y medición de impacto social que aportará a sus usuarios herramientas de medición de la RSE, un espacio de aprendizaje, conocimiento y networking”

En esa “comunidad virtual profesional” existen diversos grupos de trabajo, entre otros: agricultura sostenible, empresas familiares, códigos QR y la PYME y la RSE.

3. “Cómo abordar la RSE en la empresa: experiencia de Gullón”. Eva Lamalfa, Directora de Comunicación y secretaria del Comité de RSC de Galletas Gullón, SA.

Eva Lamalfa describió la trayectoria que ha llevado a su empresa desde los inicios, hace más de 100 años, hasta la situación presente, en materia de RSE. Actualmente la empresa emplea a más de 900 personas, factura por encima de 200 millones de euros y tiene presencia comercial en más de cien países.

Siendo una empresa familiar, la estructura de la propiedad se mantiene en la familia desde los orígenes, lo que facilita una estrategia coherente, especialmente en materia social, siendo los empleados y consumidores dos de los grupos de interés más importantes.

A lo largo de los últimos quince años es cuando la empresa ha experimentado el mayor avance en materia de implantación de sistemas de gestión:

  • Año 1997: obtención del Certificado del Sistema de Gestión de la Calidad, según ISO 9001.
  • Año 1999: obtención del Certificado del Sistema de Gestión Medioambiental según ISO 14001.
  • Año 2007: obtención de las certificaciones alimentarias IFS y BRC.
  • Año 2011: diagnóstico de la situación de partida en materia de RSC.
  • Año 2012: elaboración del Código de Conducta y primera emisión del Informe de Progreso del Pacto Mundial.
  • Año 2013: previsto Memoria de Sostenibilidad según GRI e implantación del Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el trabajo.

4. “Gestión responsable de la cadena de valor”. Pablo Cabrera, Director de Comunicación de Fairtrade España.

Pablo Cabrera orientó su charla hacia la identificación de los riesgos en la cadena de valor, derivados de la ruptura que se presenta con frecuencia entre “qué compro” y “de dónde viene”. Uno de los riesgos más importantes se deriva de los posibles problemas de suministro de determinadas materias primas. Por ejemplo, en el sector del cacao, se estima que en África trabajan del orden de 300.000 niños. Con todo, esta cifra es pequeña si se la compara con los más de 200 millones de niños que se estima que trabajan en todo el mundo.

La sociedad viene manifestando últimamente su posición al respecto del comercio justo a través de diferentes encuestas, y no sólo mediante la adquisición o no de los productos. La certificación que proporciona Fairtrade facilita al consumidor que realice su compra con un criterio lo más amplio posible, si es su voluntad, evitando que las empresas se vean envueltas en escándalos con consecuencias en términos de reputación, que pueden llegar a ser muy graves.

Los estándares Fairtrade de comercio justo tienen como objetivo luchar contra la pobreza en los países productores, mediante la venta de sus productos en condiciones justas. Dichos estándares se fundamentan en dos pilares:

  • Precio mínimo: se garantiza que la industria paga al productor un precio suficiente como para cubrir los costes de producción y que un producto, independientemente de las fluctuaciones del mercado, nunca se podrá vender por debajo del mismo.
  • “Premium”: se trata de un beneficio adicional que puede obtener el productor, pero que se ha de invertir en la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, en materias como salud, educación, medio ambiente, etc.

 

Más “casos de éxito ” de empresas socialmente irresponsables (ISC)

Hace unos días presentábamos el “caso de éxito” de una empresa de un sector industrial determinado con un comportamiento de ISC (Irresponsabilidad Social Corporativa) ejemplar. Evidentemente que no es una situación generalizada, como se ha comentado en anteriores entradas de este mismo blog, pero denota que hay algo que no funciona. Mi humilde opinión es que está en manos de los distintos agentes de la cadena de valor el intentar encontrar la solución al problema, en particular en el consumidor final.

El enlace que incluyo a continuación lo explica y cuantifica muy bien y, aunque es el resultado de un estudio del mercado estadounidense, ilustra bien a las claras lo que posiblemente ya esté sucediendo por estas latitudes.

En manos de todos los integrantes de la cadena de valor de un producto o servicio, desde propietarios, estrategas, asesores, empleados, clientes hasta usuarios finales, queda la tarea de exigir a las empresas y organizaciones un comportamiento socialmente responsable (RSC), de manera que se satisfagan las expectativas de TODOS los grupos de interés y se asegure, o al menos se favorezca, la sostenibilidad y perdurabilidad de las mismas.

Allá va el enlace, que es lo verdaderamente importante:

http://www.puromarketing.com/88/18257/aumentan-boicots-consumidores-empresas-marcas-irresponsables.html#