Gestión integrada de la calidad, medio ambiente y seguridad y salud en el trabajo. Parte III

Parte III

1. OHSAS 18001:2007

            La norma OHSAS 18001:2007 ha sido desarrollada para ser compatible con las normas ISO 9001:2008 e ISO 14001:2004, con el propósito de facilitar la integración de los tres sistemas de gestión: de la calidad, medioambiental y de la seguridad y salud en el trabajo (SST). Esta serie de normas especifica los requisitos para un sistema de gestión SST, que permita a una organización controlar sus riegos y mejorar su desempeño. Por este motivo el esquema OHSAS es equivalente al de ISO 14001:2004 y, por extensión, al de ISO 9001:2008.

Esta norma es aplicable a cualquier empresa que desee:

–          Establecer un sistema de gestión SST para proteger el patrimonio, humano y material, expuesto a riesgos en sus actividades cotidianas.

–          Implementar, mantener y mejorar continuamente un sistema de gestión SST.

–          Asegurar la política de SST establecida y demostrar esta conformidad a la Administración o a terceros.

–          Acreditar el sistema de gestión SST por parte de un organismo externo.

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Figura 4. Sistema de gestión de seguridad

 y salud en el trabajo OHSAS 18001:2007

            De forma similar y casi con total paralelismo con la ISO 14001:2004, los principios que sustentan la OHSAS 18001:2007 son los siguientes:

1 – Política de SST. Definición y autorización por parte de  la alta dirección de la política de salud y seguridad en el trabajo.

2 – Identificación de peligros, evaluación de riesgos y determinación de controles. La organización debe establecer, implementar y mantener uno o varios procedimientos para la identificación continua de los peligros, evaluación de los riesgos y la determinación de los controles necesarios.

3 – Requisitos legales y otros requisitos. Establecer, implementar y mantener uno o varios procedimientos para identificar y acceder a los requisitos legales de SST o a cualesquiera que les sean aplicables.

4 – Objetivos y programas. Establecer los objetivos de SST documentados en las funciones y niveles relevantes dentro de la organización. Los objetivos deben ser medibles y consistentes con la política de seguridad y salud en el trabajo.

5 – Recursos, funciones, responsabilidades y autoridad. La responsabilidad máxima para la SST y el sistema de gestión correspondiente, recae en la alta dirección.

6 – Competencia, formación y toma de conciencia. Asegurar que los empleados están entrenados y son competentes tomando como base una educación, formación o experiencia adecuadas, y son capaces de mantener los registros asociados.

7 – Comunicación, participación y consulta. Establecer procesos que aseguren la comunicación interna y externa acerca de los asuntos relacionados con la SST y la participación de los trabajadores en los mismos.

8 – Documentación. Mantener la documentación sobre el sistema de gestión de SST y asuntos relacionados.

9 – Control de la documentación. Asegurar la correcta gestión de los procedimientos y otros documentos de control.

10 – Control operacional. La organización debe identificar aquellas operaciones y actividades que están asociadas con los peligros identificados, donde sea necesaria la implementación de controles para administrar el riesgo.

11 – Preparación y respuesta ante emergencias. Identificar las situaciones potenciales de emergencia y desarrollar procedimientos para su prevención y actuación.

12 – Seguimiento y medición. Control de las actividades clave y seguimiento de su ejecución. Seguimiento de la efectividad de los controles.

13 – Evaluación del cumplimiento. La organización debe establecer, implementar y mantener procedimientos para evaluar periódicamente el cumplimiento de los requisitos legales aplicables, así como para el mantenimiento de los registros.

 

14 – Investigación de incidentes, no conformidades, acciones correctivas y acciones preventivas. Registrar, identificar y corregir los problemas y prevenir su reaparición.

15 – Control de registros. Mantener los registros necesarios para demostrar la conformidad con los requisitos del sistema de gestión de SST y de esta norma, así como para demostrar los resultados obtenidos.

16 – Auditoria interna. Verificar periódicamente que el sistema de gestión es conforme con las disposiciones planificadas para la gestión de SST, se ha implementado adecuadamente y funciona de la manera prevista.

17 – Revisión por la dirección. La alta dirección debe revisar el sistema de gestión de la organización a intervalos planificados, para asegurarse de su conveniencia, adecuación y eficacia continua.

Los beneficios de implantar un sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo son:

–          Mejora de la imagen empresarial, proporcionando una mayor competitividad y un mejor posicionamiento en el mercado.

–          Mantener al día el sistema de gestión de SST.

–          Mejorar la integración de la actividad preventiva dentro de la empresa.

–          Reducción de accidentes.

–          Prevención de posibles infracciones.

–          Ayudar a garantizar el cumplimiento continuo de la legislación de seguridad y salud.

–          Minimizar el riesgo de daños para los empleados u otras partes interesadas, asociados a sus actividades.

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Gestión Integrada de la Calidad, Medio Ambiente y Seguridad y Salud en el Trabajo. Parte I

PARTE I

1. Introducción

En un entorno cultural crecientemente globalizado, los mercados naturales ya no se circunscriben al ámbito local, ni siquiera nacional, sino que trascienden las fronteras y se puede decir, sin miedo a equivocarse, que los límites son el mundo. Ciertamente, se comprueba con creciente preocupación que ya no basta fabricar con rapidez, calidad, consistencia y regularidad, ni siquiera es el cliente el único beneficiario de los fabricados. Además, hay que fabricar a unos costes razonables, usando medios que no alteren el medio ambiente, o lo hagan lo mínimo posible y respetando en todo momento los principios de la seguridad e higiene laborales.

De este modo los clientes, los proveedores, los empleados y, en último término, la sociedad en su conjunto, se beneficiarán de las buenas prácticas de la empresa, pues ésta se encuentra comprometida en un proceso continuo de búsqueda de la excelencia en el ámbito de su actividad, lo que le garantiza en el medio plazo la permanencia en el mercado.

Esta manera de ver la empresa trasciende el esquema clásico de fabricar una calidad razonable lo más rápido posible y al menor coste, que es la fórmula que todavía emplean muchísimas empresas de manufactura. Debido a la existencia de presiones sociales o de normativas, hay otros requisitos que es imprescindible cumplir si se quiere subsistir en el medio plazo. Esto, desgraciadamente, se puede comprobar día a día en nuestro tejido productivo. En efecto, si no se cumplen las normativas medioambientales locales, de nada sirve fabricar la mejor calidad al mejor precio. Si los trabajadores no se sienten seguros en su entorno laboral, difícilmente se afanarán en conseguir la excelencia en su trabajo. Aunque todas estas acciones llevan asociado un coste, a la larga es la propia sociedad la que al imponerse estas reglas asumirá ese coste. De este modo de proceder se pueden encontrar múltiples ejemplos. Actualmente se usan como argumentos publicitarios, la poca o nula agresión al medio ambiente en forma de consumo de recursos o de generación de residuos, el no empleo de mano de obra infravalorada o sobreutilizada, el respeto por unas condiciones laborales dignas, etc.

Es en este entorno en el que tiene sentido dotar a la empresa de los medios y recursos suficientes para fabricar con calidad, respeto al medio ambiente y seguridad para los trabajadores.

2. Herramientas

Consciente de la problemática anteriormente expuesta, la sociedad se ha dotado de tres herramientas que, bajo el formato de normas, tienen por objeto fomentar, dirigir, regular y comprobar que se cumplen determinados requisitos libremente adoptados e internacionalmente aceptados.

Estas normas son, en su versión más actualizada, las siguientes:

ISO 9001:2008 – Sistemas de gestión de la calidad

ISO 14001:2004 – Sistemas de gestión medioambiental

OHSAS 18001:2007 – Sistemas de gestión de la seguridad y salud en el trabajo.

A continuación, y en sucesivas entregas, se describirán brevemente cada uno de estos tres sistemas, incidiendo en sus aspectos más importantes.

2.1 ISO 9001:2008

Esta norma describe un sistema de gestión de la calidad que se puede aplicar a cualquier tipo de empresa u organización, independientemente de su tipología o tamaño. Puesto que el objetivo de cualquier empresa debe ser ofrecer productos o servicios que satisfagan las necesidades y expectativas de los clientes, sean adecuados al uso previsto, cumplan con las disposiciones legales que les sean de aplicación y sean competitivos desde el punto de vista del coste, cualquier sistema que cumpla estos requisitos, será de aplicación universal.

En la Figura 1 se esquematiza un sistema de gestión de la calidad basado en procesos, en el que se indican los aspectos más importantes.

Dibujo1 Figura 1: Sistema de gestión de la calidad ISO 9001:2008

En general, los beneficios derivados de la gestión de la calidad son:

– Mejorar continuamente la calidad de los productos o servicios ofrecidos.
– Incrementar la satisfacción de los clientes, empleados, proveedores, propietarios, etc.
– Mejorar la gestión de la empresa, aspecto derivado directamente de los dos anteriores.

Un sistema de gestión de la calidad engloba la estructura organizativa, las responsabilidades, los procesos, los procedimientos y los recursos necesarios para llevar a cabo la gestión de la calidad en la organización y mejorar continuamente su eficacia. El objetivo es satisfacer de forma permanente las necesidades y expectativas de los clientes para conseguir la competitividad necesaria para el éxito del negocio.

Las normas de los sistemas de gestión de la calidad según ISO 9000 están basadas en ocho principios:

1 – Enfoque al cliente. Las organizaciones dependen de sus clientes y por lo tanto deben comprender las necesidades actuales y futuras de los mismos, satisfacer sus requisitos y esforzarse en exceder sus expectativas.

2 – Liderazgo. Los líderes establecen la unidad de propósito y la orientación de la organización. Ellos deben crear y mantener un ambiente interno en el cual el personal pueda llegar a involucrarse totalmente en el logro de los objetivos de la organización.

3 – Participación del personal. El personal, a todos los niveles, es la esencia de una organización y su total compromiso posibilita que sus habilidades sean usadas para el beneficio de la misma.

4 – Enfoque basado en procesos. Un resultado deseado se alcanza más eficientemente cuando las actividades y los recursos relacionados se gestionan como un proceso.

5 – Enfoque de sistema para la gestión. Identificar, entender y gestionar los procesos interrelacionados como un sistema, contribuye a la eficacia y eficiencia de una organización en el logro de sus objetivos.

6 – Mejora continua. La mejora continua del desempeño global de la organización debe de ser un objetivo permanente.

7 – Enfoque basado en hechos para la toma de decisión. Las decisiones eficaces se basan en el análisis de los datos y la información.

8 – Relaciones mutuamente beneficiosas con el proveedor. Una organización y sus proveedores son interdependientes, y una relación mutuamente beneficiosa aumenta la capacidad de ambos para crear valor.

Si el sistema de gestión de la calidad se aplica de forma apropiada, usando los ocho principios expuestos anteriormente, se puede esperar que la organización consiga los siguientes beneficios:

– Aumento de los ingresos y de la cuota de mercado, a través de una respuesta flexible y rápida a las oportunidades de mercado.
– Mejora en la fidelidad del cliente.
– El personal entiende y está motivado por los objetivos y metas de la organización.
– Se reduce la falta de comunicación entre los niveles de una organización.
– El personal se siente valorado por su trabajo y todo el mundo desea participar y contribuir en la mejora continua.
– Mejora en la capacidad para reducir los costes y acortar los ciclos de tiempo mediante el uso efectivo de recursos.
– Integración y alineación de los procesos que alcanzan mejor los resultados deseados.
– Se incrementa la ventaja competitiva a través de la mejora de las capacidades organizativas.
– Flexibilidad para reaccionar rápidamente a las oportunidades.
– Aumenta la capacidad para revisar, cuestionar y cambiar opiniones y decisiones.
– Se produce una optimización de costes y recursos.

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                       Figura 2: Beneficios de aplicar un sistema de gestión de la calidad

Por último, algunos de los puntos clave para garantizar el éxito de un sistema de gestión de la calidad son:

– La dirección debe asumir el liderazgo e impulsar el sistema, dando soporte permanente a todos los grupos y sectores para que puedan realizar mejor su trabajo.
– Establecer dentro de la misión de la empresa el propósito de mejorar de manera continua la eficacia del sistema de gestión.
– A partir del análisis de los problemas y dificultades existentes, la dirección debe establecer prioridades y asignar las responsabilidades necesarias para determinar y eliminar las causas de los mismos de forma sistemática.
– La dirección debe facilitar la obtención de los recursos necesarios con el objeto de avanzar en la dirección adecuada.
– La formación y comunicación son imprescindibles para gestionar la calidad de forma adecuada y mejorar continuamente, a través del compromiso de todo el personal.