Algunas ideas en materia de consumo y producción sostenibles


1. Políticas de diseño de productos, reciclado y gestión de residuos

Diseño de productos en el sentido de mejorar su eficiencia y rendimiento energéticos. En el caso de productos que no consuman energía, se trata de que se tenga en consideración la energía necesaria para su producción, o la energía necesaria para su eliminación o reciclado. También hay productos cuyo diseño puede influir en un menor o mayor consumo energético, una ventana por ejemplo.

Gravar los productos medioambientalmente menos favorecidos, siguiendo el principio de “quien contamina, paga” y, por el contrario, fomentar a nivel impositivo los productos más avanzados medioambientalmente, por ejemplo los que incorporen mayor proporción de materiales reciclados en su composición. Análogamente, fomentar los productos cuyo reciclado o gestión resulten más económicos.

Establecer procedimientos de auditoría y control a fin de comprobar el efectivo reciclado de productos, y la correcta gestión de sus residuos.

Establecimiento de mínimos en el contenido de material reciclado para determinados artículos (automóviles, materiales de plástico,…)

2.    Contratación pública ecológica y estímulo a los organismos públicos a preferir soluciones respetuosas con el medio ambiente.

Un aspecto fundamental para incorporar aspectos ecológicos a la adjudicación de contratos públicos es respetar los principios de no discriminación y transparencia. No discriminación, en el sentido de no tener preferencias a priori por ningún proveedor en particular, y transparencia en el sentido de proporcionar la información relevante a todos los proveedores que pueden optar a un concurso.

En general, los pliegos de condiciones podrían incluir criterios ambientales. En particular, se podría exigir a los proveedores estar comprometidos con la gestión medioambientalmente responsable mediante el uso de sistemas de gestión homologados, tipo ISO 14001 o EMAS.

En igualdad de otras condiciones, como calidad o precio, naturalmente, favorecer las compras a los proveedores locales. La calidad y el precio son dos condicionantes medioambientalmente muy relevantes pues tienen que ver con la eficacia uno y con la eficiencia el otro, en la asignación de recursos.

3. Medidas de mejora del comportamiento medioambiental de los productos.

Evaluación mediante el análisis del ciclo de vida y análisis de la huella de carbono. Una vez más es importante evaluar los impactos ambientales de un producto o servicio “desde la cuna hasta la tumba”.

Una vez más, favorecer o penalizar fiscalmente los productos o servicios, en función de su desempeño ambiental.

4. Acciones para mejorar el comportamiento medioambiental de las organizaciones. Acciones de información al consumidor, con el fin de aumentar la demanda de bienes y servicios ecológicamente eficientes.

Promoción de la etiqueta ecológica, que asegura que un producto se ha fabricado siguiendo ciertos estándares aceptados de eficiencia ecológica.

Promoción de cualesquiera otros sistemas de información creíble y accesible (bases de datos,…)

Promoción del etiquetado de eficiencia energética.

Identificación y penalización de empresas que utilicen el efecto green-washing (maquillar un producto con la pátina de “ecológico”, sin que ello responda a la realidad) para la promoción de sus productos o servicios.

Obligación de la realización de auditorías ambientales, por parte de organizaciones terceras, y publicación de los resultados.

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